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10 COSAS

Cosas que me han hecho feliz este verano

Nunca olvidaré el verano de 2020. Yo que tengo mala memoria para asociar recuerdos con años concretos, tengo la fecha de este verano atípico y triste grabada a fuego en la memoria. Pérdidas de seres muy queridos, viajes pospuestos, reuniones de amigos que se retrasan ‘hasta que todo pase’ y otras, con los más cercanos, que se producen limitando aforo, besos y abrazos. El miedo, la falta de libertad, la incertidumbre y la sensación de vulnerabilidad constante han marcado nuestro verano.

Las últimas generaciones no hemos vivido grandes dramas hasta ahora. Dábamos tan por sentada la libertad y la seguridad en nuestro día a día que ni las valorábamos. Lo normal era pasear sin mascarilla, elegir la terraza o el interior de un restaurante sin preocuparte por el aforo, el sistema de ventilación del local o la separación entre las mesas; abrazar a tus amigos, poder viajar a -casi- cualquier lugar del mundo con tranquilidad.

La historia que tantas veces hemos visto en películas de ficción es nuestra realidad desde hace unos meses, pero también ha sido una oportunidad para reflexionar y para volver a lo sencillo. A ser consciente de que nada es seguro en la vida. Que hoy estás y tal vez mañana no. A dar gracias por todo lo que tienes. A aceptar y dejar de luchar contra imposibles. A dar carpetazo a las historias enquistadas. Y, al fin, aprender a disfrutar de esas cosas pequeñas, sencillas, cotidianas, que consiguen hacernos felices cada día, aunque ahí fuera el mundo se vuelva loco. Estas son algunas de las que me han hecho feliz este verano tan atípico.

 

Lectura

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Gustazo del día: leer en la playa al atardecer 💙

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Los libros han sido mi refugio este verano. Historias en las que adentrarme para huir de la realidad, una realidad que dolía. Diferentes géneros, personajes y lugares que me han hecho viajar de Madrid a Sligo (Irlanda), pasando por Boston, Quebec y Salt Lake. El género mayoritario ha sido el thriller. ‘El día que se perdió la cordura’ y ‘El día que se perdió el amor’, ambos de Javier Castillo, y ‘Reina Roja’ de Juan Gómez Jurado fueron los elegidos. Las tres novelas se caracterizan por su ritmo trepidante y por la narración de la historia a través del punto de vista de diferentes personajes. Cada capítulo consigue dejarte con ganas de más.

Otra de mis lecturas fue ‘Nada importa’ de Jesús Terrés, una maravillosa serie de reflexiones sobre la vida y sobre cómo disfrutar de sus placeres y saborear cada momento al máximo. Es uno de esos libros que no puedes parar de subrayar. Y, por último, uno que me ha tocado especialmente: ‘Gente normal’ de Sally Rooney. Una novela que muestra de una forma íntima y cercana la relación de Marianne y Connell, sus protagonistas, a lo largo de los años. La historia ha sido fielmente adaptada a la pequeña pantalla en una serie protagonizada por Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones, ya disponible en Starzplay. La conexión de los protagonistas es tan poderosa que consigue traspasar el papel y la pantalla.

 

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⚓️💙

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Nacer en el Mediterráneo deja una huella difícil de borrar. Los que hemos crecido con el mar cerca tenemos un apego especial a él. Yo no concibo el verano sin el mar cerca. Sin el sonido de las olas al romper contra las rocas. Sin sumergirme en sus aguas turquesas. Sin el salitre en la piel. Sin dejarme maravillar por su inmensidad. Como decía Neruda: «Necesito del mar porque me enseña / no sé si aprendo música o conciencia / no sé si es ola sola o ser profundo / o solo ronca voz o deslumbrante / suposición de peces y navíos».

 

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Explosión floral en el #PalaciodeCristal 🌸

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La primera -y única- escapada post-confinamiento más allá de la Comunidad Valenciana fue a Madrid. La capital no nos recibió como es habitual. Era un Madrid tan bonito como siempre, pero triste. Entre la tristeza destacaba un soplo de primavera en mi rincón favorito de la ciudad: el Palacio de Cristal. El artista polaco Petrit Halilaj es el artífice de esta exposición, titulada A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamoradosque ha convertido el Palacio de Cristal en un nido repleto de preciosos lirios, amapolas, claveles y flores de cerezo. Esta maravillosa exposición estará disponible hasta el 28 de febrero de 2021 así que, si eres de los pocos que no la han visitado, todavía estás a tiempo.

 

En julio aterrizaba en Valencia la primera cafetería Manolo Bakes. Como fan absoluta de los croissants, me hizo muy feliz que eligieran Valencia como nuevo destino. Probé sus deliciosos Manolitos en una de mis visitas a Madrid y quedé prendada de esas deliciosas bombas de azúcar bañadas en chocolate. Si sois de Valencia o estáis por aquí, os animo a probarlos acompañados de uno de sus cafés. Una delicia. Sus -ya – dos cafeterías en Valencia se encuentran en la calle de La Paz, 10 y en Gran Vía Marqués del Túria, 32.

 

Los que me conocen saben que hay pocas cosas que disfrute más que un tratamiento facial. En esta ocasión, el centro elegido fue uno de mis habituales: la clínica estética de la Farmacia Alcocer, y el elegido, el tratamiento Omega, un tratamiento nutritivo realizado con productos de la firma Caudalie, muy sensoriales y con una aplicación muy agradable. Un rato de relajación en las maravillosas manos de Arantxa que ya estoy deseando repetir.

 

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La cala del Portixol es una de las más bonitas de la Costa Blanca. En esta pequeña cala, famosa por sus casitas blancas de puertas azules, se encuentra Cala Clemence, un restaurante con unas vistas privilegiadas. Volver a esta cala en verano, la que tanto recordé durante los meses de confinamiento, fue muy emocionante. Además, ese sábado estábamos de suerte, el buen tiempo acompañaba y había luna llena. Llegamos a tiempo de disfrutar de la puesta de sol y la cena estuvo acompañada de estas maravillosas vistas con la luna llena de julio asomándose por el horizonte, iluminado el mar en la oscuridad. Una noche mágica.

 

Acuarelas

¿En qué momento dejamos de hacer esas cosas que nos gustaban cuando éramos niños? Por más que pienso no consigo recordar en qué momento dejé de pintar. Probablemente no fue un momento concreto, sino un proceso. Crecer, madurar, implica superar costumbres, crear nuevas y, en muchas ocasiones, olvidar cosas con las que disfrutábamos. Con suerte, años después las recuperamos. Volvemos a nuestra esencia, a aquel momento libre de prejuicios y estereotipos, y nos reencontramos con esas cosas que nos gustaban y que siempre han formado parte de nosotros.

Pintar era una de mis cosas favoritas cuando era niña y, gracias a la cuarentena, me reencontré con esta afición olvidada. Me propuse no volver a abandonarla y así ha sido, las acuarelas me han acompañado durante el verano. He pintado siguiendo las clases de Laura Velasco (@filledusoleil) en Patreon, perfectas para iniciarse en este mundo y mejorar con cada lección.

 

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Placeres.

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Los desayunos lentos y con vistas al mar son uno de mis momentos favoritos de cualquier época del año, pero en especial del verano. Admirar el turquesa brillante del mar mientras el sol comienza a crecer y se refleja en él. Sentir la brisa marina que refresca los primeros rayos de sol. Todo esto acompañado de un buen desayuno y un buen libro es el plan perfecto. No hace falta mucho más para ser feliz.

 

¡Feliz otoño!

 

Fuente imagen principal: Content Pixie on Unsplash

 

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